Instalador autorizado nº 25094
Localización de averías eléctricas:
medir antes de cambiar nada
Una protección que salta te avisa de que algo va mal, pero no te dice dónde. Encontrar ese punto es un trabajo de medida, tramo a tramo, con instrumentos que ven lo que a simple vista no se ve. Aquí te contamos cómo se hace, qué puedes adelantar tú y cuánto cuesta: la primera hora en vivienda son 79,00 €.
Clientes
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El cuadro avisa, pero no señala
La corriente hace un viaje de ida y vuelta: sale del cuadro por un cable, pasa por la bombilla o por el horno y regresa por otro. Una avería es cualquier sitio donde ese viaje se rompe o se desvía. O la corriente no llega, porque un cable se ha cortado o una conexión se ha soltado, o se marcha por donde no debe, hacia tierra o hacia el cable de al lado.
Las protecciones del cuadro funcionan como el detector de humo de un hotel. Suena en recepción y dice que hay humo, pero no en qué habitación. El diferencial sabe que se está escapando corriente; no sabe si es en la caja del baño, en el enchufe de la terraza o en el termo. El magnetotérmico sabe que su circuito ha pedido demasiado, no qué tramo lo ha provocado.
Por eso cambiar piezas a ver si deja de fallar sale caro. Si el diferencial salta porque hay una fuga, uno nuevo saltará igual, porque la fuga sigue en su sitio. Si se cambia un enchufe que no era, pagas el enchufe y la hora, y la avería sigue ahí. Y a veces el cambio coincide con unos días secos, el fallo se esconde y todo parece arreglado sin estarlo.
Medir es lo contrario de adivinar. Un instrumento da un número, y ese número dice si un tramo de cable está sano aunque por fuera parezca perfecto. La avería se encuentra descartando zonas con datos, no piezas con dinero.
La avería que solo aparece a veces
Las averías que más cuestan no son las grandes, son las intermitentes: salta un día sí y tres no, o solo por la noche, o solo cuando llueve. Cuando alguien va a buscarla, todo funciona. Casi siempre hay una condición que la despierta, y dar con esa condición es la mitad del trabajo. Las tres más habituales son estas.
- La carga. Una conexión floja en una borna o en un empalme aguanta bien mientras pasa poca corriente. Cuando arrancan a la vez el horno y la lavadora, la corriente sube, ese punto se calienta y la tensión cae: las luces bajan, algo se apaga o salta una protección. Sin consumo no hay nada que medir; hay que poner carga para que el fallo se deje ver.
- El calor. El cobre y los plásticos se dilatan al calentarse. Un aislante agrietado o un tornillo que no aprieta del todo pueden abrir o cerrar el contacto según la temperatura. Por eso hay fallos que salen a media tarde, tras horas de aire acondicionado, y no a primera hora.
- La humedad. Un aislante viejo puede aguantar mientras está seco; mojado deja pasar corriente hacia tierra y el diferencial corta. Pasa con los puntos de luz del jardín, las cajas en fachada, los enchufes de la terraza o una pared con filtraciones. Si salta los días de lluvia o de mucha humedad y los demás no, la pista está fuera o en una pared que se moja.
Para cazarla hay que reproducir la condición mientras se mide: poner carga y vigilar la tensión, medir el aislamiento del tramo sospechoso cuando está húmedo, buscar con la cámara térmica el punto que se calienta después de un rato funcionando. Y para saber cuál de las tres buscar, lo más útil es lo que tú hayas visto.
Lo que puedes adelantar tú, sin riesgo
Buena parte de la localización la puedes hacer tú sin abrir nada ni tocar un cable, solo con las palancas del cuadro y los enchufes. Cada cosa que averigües es tiempo que no pagas.
- Apunta cada vez que salte. Día, hora, el tiempo que hacía y qué estaba funcionando. Con unas pocas anotaciones a menudo aparece el patrón: la lluvia, la noche, un aparato concreto.
- Busca el circuito. Baja todos los automáticos pequeños, sube el diferencial y ve subiéndolos de uno en uno. El que lo hace caer es el circuito de la fuga. Lo contamos paso a paso en cómo aislar el circuito que tira el diferencial.
- Descarta los aparatos. Con ese circuito localizado, desenchufa todo lo que cuelga de él y vuelve a probar. Si ya no salta, enchufa los aparatos de uno en uno: el que lo hace saltar es el culpable, y tu instalación está bien.
- Aparta un circuito que no necesites. Si sospechas de uno del que puedes prescindir unos días, como el de las luces del jardín o el de la terraza, déjalo bajado. Si los saltos paran, ya sabes dónde hay que mirar.
- Prueba el diferencial. Pulsa su botón «T»: tiene que saltar en el acto. Si no salta, no te está protegiendo y hay que revisarlo, aunque la luz funcione.
No quites nunca la tapa que deja ver los cables del cuadro ni desmontes un enchufe para mirar dentro. Si hay agua cerca del cuadro o de un enchufe, o tienes las manos o los pies mojados, no toques nada. Si ves humo o llama, llama al 112.
Cuándo llamar y cuándo no hace falta
No todo lo que se apaga necesita un electricista. Antes de llamar, mira en cuál de estos casos estás.
- No hace falta si al desenchufar un aparato deja de saltar: el problema es del aparato, no de la instalación. Toca repararlo o sustituirlo.
- No hace falta si los vecinos y la calle también están a oscuras: es la red de la distribuidora, y su teléfono de averías es el 900 878 212.
- No hace falta si la luz se fue al encender varias cosas a la vez y en el cuadro no ha caído nada: suele ser el contador inteligente, que corta por exceso de potencia. Apaga lo que más consume y sigue lo que indique el propio contador.
- Llama si el circuito salta con todo desenchufado, si una protección cae en el mismo momento de subirla o si los saltos siguen y no encuentras el patrón.
- Llama cuanto antes si notas olor a quemado, un enchufe caliente, chispas, un zumbido en el cuadro o luces que bajan cuando arranca un aparato grande. Son señales de una conexión que se calienta, y eso no se deja para otro día. Si además se ha quedado sin corriente una parte de la casa, mira sin luz en media casa.
Nos encuentras en el 679 32 52 22 o por WhatsApp en el 679 32 52 22, todos los días de la semana. Si nos cuentas qué salta, desde cuándo y qué pasó al subir los automáticos uno a uno, llegamos sabiendo por dónde empezar.
Cómo la localizamos: la instalación, por tramos
Una instalación no es un cable, es un árbol. Del cuadro salen los circuitos, y cada circuito pasa por cajas de registro donde se reparte hacia enchufes y puntos de luz. Esa forma de árbol permite trabajar como quien busca una palabra en el diccionario: no se lee página a página, se abre por la mitad y se mira hacia qué lado queda.
Primero, en el cuadro, se mide cada circuito por separado y se sabe cuál falla. Dentro de ese circuito se abre una caja intermedia, se separa el tramo de antes del de después y se mide cada mitad: una sale sana y la otra no. Se repite con la mitad mala. Cada medida parte en dos la zona sospechosa, y así se llega al punto en pocas mediciones, sin ir abriendo enchufe por enchufe.
Cada paso pide un instrumento distinto, según lo que haya que ver.
- Medidor de aislamiento (megóhmetro). Con el circuito desconectado, aplica una tensión de prueba más alta que la de la red y mide cuánta corriente se cuela a través del aislante. Uno sano casi no deja pasar nada; uno húmedo, pisado o cocido por el calor deja pasar bastante. Es la herramienta principal para las fugas.
- Pinza de fugas. Abraza a la vez el cable de ida y el de vuelta. Si toda la corriente que va regresa, los dos efectos se anulan y marca cero; si algo se escapa, marca la diferencia. Hace lo mismo que el diferencial, pero da un número y no corta, así que sirve con la casa funcionando y circuito a circuito. Es la que ves en la foto.
- Comprobador de tierra. Mide si la toma de tierra está en condiciones de llevarse una fuga. Con una tierra mala, una carcasa con corriente puede no hacer saltar nada hasta que alguien la toca.
- Multímetro. Mide tensiones y continuidad: si llega corriente a un punto, si un cable está entero de un extremo a otro, si la tensión se hunde cuando se pone carga.
- Cámara o termómetro de infrarrojos. Ve el calor. Una borna floja o un empalme a medio quemar están más calientes que los de al lado, y se notan aunque por fuera no tengan ninguna marca.
En un bar, una tienda o una oficina el orden cambia un poco: primero se recupera lo que no puede pararse, como la cámara frigorífica o la caja, y luego se persigue la causa. Lo explicamos en averías en locales y negocios.
Qué cuesta localizar una avería
La localización se cobra por horas de trabajo, no por pieza cambiada. En vivienda, de lunes a viernes de 8 a 18 h, la primera hora son 79,00 € y cada hora siguiente 46,50 €. En un local, una oficina o una nave, la primera hora son 96,30 €. Todas las cifras llevan IGIC.
Fuera de ese horario, en urgencia o en festivo, se añade un único suplemento de 21,40 € por cada hora, sin más recargos encima. El desplazamiento depende de la zona: va de cero, cerca de nuestra base en Granadilla, a 82,08 € como mucho en las zonas más lejanas. Te lo decimos antes de salir.
La prueba de continuidad y aislamiento de toda la instalación cuesta 129,47 €. Repasa cada circuito de punta a punta y te dice cómo está cada uno. Tiene sentido con saltos repetidos que nadie explica, después de una inundación o una filtración, o en una casa antigua que acabas de comprar.
Si lo que necesitas no es buscar un fallo sino que veamos un trabajo para presupuestarlo, como rehacer un circuito o cambiar el cuadro, está la visita de valoración, de 74,90 €, que se descuenta si después nos encargas el trabajo. El detalle de lo que entra en cada tarifa está en qué cuesta reparar una avería.
Medir no abarata la primera hora, pero sí la factura entera: no pagas piezas que no hacían falta ni vuelves a tener la misma avería al cabo de una semana. Y si a mitad del trabajo vemos que hará falta más tiempo o material, paramos y te lo consultamos.
Precio
Lo que cuesta, antes de salir
Precios con IGIC, el impuesto canario (en Canarias no hay IVA). Son los mismos que en cualquier otro canal de la empresa.
| Qué | Precio |
|---|---|
| Avería en vivienda: primera hora (lunes a viernes, 8:00–18:00) | 79,00 € |
| Avería en vivienda: cada hora siguiente | 46,50 € |
| Avería en local, oficina o nave: primera hora | 96,30 € |
| Prueba de continuidad y aislamiento de toda la instalación | 129,47 € |
| Fuera de horario, urgencia 24 h o festivo: un solo suplemento, por hora | +21,40 € |
| Visita de valoración y presupuesto (se descuenta si contratas el trabajo) | 74,90 € |
| Desplazamiento según la zona, dicho antes de salir | de 0 € a 82,08 € |
¿Te encaja? Llama al 679 32 52 22 o escríbenos por WhatsApp: el precio se dice antes de salir.
Preguntas
Lo que nos preguntan
¿Por qué no cambiáis directamente el diferencial?
Porque si salta con motivo, uno nuevo saltará igual: la fuga sigue en el mismo sitio. Solo se cambia cuando la medida demuestra que está dañado o que dispara sin fuga. Primero se mide y después se decide.
¿Cuánto se tarda en encontrar una avería?
No se sabe hasta medir. Una fuga que está siempre presente es la más rápida de localizar; una intermitente puede obligar a volver cuando reaparece. Antes de pasar de lo hablado, te avisamos y decides tú.
¿Y si cuando llegáis la avería no aparece?
Se mide igual: un aislamiento bajo o una conexión caliente se ven aunque no esté saltando en ese momento. Si aun así no da la cara, te explicamos qué anotar y en qué situación conviene llamarnos.
¿Qué es la prueba de aislamiento y cuándo merece la pena?
Mide, con la corriente desconectada, si el aislante de cada cable sigue separando bien la corriente de tierra. Merece la pena con saltos sin causa clara, tras una inundación o al comprar una casa antigua. Cuesta 129,47 €.
¿Qué os cuento al llamar para que vayáis preparados?
Qué salta (el general, el diferencial o un automático), desde cuándo, si coincide con lluvia o con un aparato y qué pasó al subir los automáticos de uno en uno. Con eso ya sabemos por dónde empezar.
¿La visita de valoración es lo mismo que la hora de avería?
No. La visita, de 74,90 €, sirve para ver y presupuestar un trabajo, y se descuenta si lo contratas. Buscar un fallo es trabajo de avería: en vivienda, 79,00 € la primera hora y 46,50 € las siguientes.
¿No está tu pregunta? Llama al 679 32 52 22 o escríbenos por WhatsApp: el precio se dice antes de salir.
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